taller foto macro: objetivo invertido 28mm


Habrá quién fotografie naturaleza muerta y haga bodegones con bisshos muertos en estudio con todo el tinglado controlado. Yo no, y espero que tú tampoco aunque allá cada cual. Siendo prácticos podríamos haber fumigado al bissho con un spray y una vez immovil colocado en una mesa de estudio con flores cortadas (otro crimen aunque de menor nivel), focos y flashes. No ha sido el caso de esta fotografía en entorno 100% natural, con la cámara a unos tres centímetros de la escena. El bishho salió volando rápido, me dio tiempo a sacarle solo dos fotos, la que se aprecia aquí y otra en la que salía fuera de foco, por poco. Debía tener una edad avanzada por el deterioro de las alas (que no se aprecian en la imagen), pero se fue como llegó. Vivo.

Para captar una instantánea como esta primero tenemos que tener la cámara preparada, con los ajustes precisos. No se pueden corregir sobre la marcha una vez enfocado el bissho, raras veces nos dará esa oportunidad. En este tipo de fotografía con el objetivo invertido perdemos todos los automatismos, así que tenemos que tener muy claro el tipo de foto que podemos hacer y estar preparados. Antes de las primeras tomas conviene tirar un par de fotos previas sin el bissho todavía para calibrar los ajustes, incluidos los del flash que usemos ya sea el de la cámara o uno externo (dejo los datos EXIF de la instantánea mas abajo). El objetivo utilizado para esta toma es el Nikon 28mm Series E con un anillo inversor, es decir montado al revés en la cámara.

Luego una vez divisamos un bissho tenemos que acomodarnos para el disparo. En este caso el bissho no suele pararse donde le digamos. Elegirá una flor cargada de néctar para posarse y tenemos que estar atentos. Una opción que personalmente descarto es poner un trípode y esperar una hora o toda la mañana a que venga un bissho a ponerse a tiro, imposible. Imposible porque encima el viento puede sacar del marco el sujeto con facilidad, como el movimiento por la acción de posarse el mismo bissho en la flor, será una suerte dejar la cámara preajustada en el trípode y dar con la foto a este nivel de ampliación. Así que no queda mas remedio que buscar una postura cómoda para el disparo, el cuerpo hace de trípode, y recomiendo usar el codo como apoyo fuerte. Provéase el fotográfo de coderas y rodilleras, o de ropa que no importe que se pueda manchar o estropear...

Al tener que acomodarnos deberemos, además de adoptar posturas poco ortodoxas, hacerlo despacio y con cuidado de no espantar al bissho, tarea complicada al extremo y donde radica en gran parte el verdadero mérito de la foto. Por una parte si tardamos demasiado el bissho se irá porque no tiene todo el día, es posible que no pare mas de diez segundos, así que tenemos que buscar posición rápido, rapidísimo. Por otra parte las flores están a ras de suelo la mayoría, nos tendremos que arrodillar en el mejor de los casos. Y muchas veces están rodeadas de plantas con pinchos, o la zona puede estar cubierta de barro. Las decisiones sobre el ángulo de la toma y nuestro posicionamiento deben ser casi instantáneas, en segundos. Siempre con cuidado de no asustar a nuestro modelo.

Otro apunte es preveer el ángulo de disparo con respecto al bissho. No es lo mismo una toma frontal con el bissho encarando que sacarlo de espaldas, en cuyo caso la foto carecerá de interés. Ese es un factor relevante en la elección de la postura de disparo que vayamos a adoptar. Si por el camino (ya nos hemos agachado, estamos medio tumbados en el suelo y la cámara a punto de disparo) de repente el bisho decide girarse, tendremos que deshacer el montaje y seguramente perderemos la oportunidad. Ahí vuelve a entrar el tema de ir con ropa preparada, que no nos importe estropear. El bissho no esperará a que nos levantemos y nos replanteemos otra postura, así que deberemos desplazar y a veces arrastrar el codo de apoyo (que soportará parte de nuestro cuerpo, ojo) y volver a enmarcar desde otro ángulo. Cuidado si hay pinchos o piedras, o barro... Cuidado también a la hora de movernos, podemos pisar o desplazar sin querer la planta donde está posado el bissho, no solo se puede asustar si no que al mover la escena - aunque sean unos centímetros - tendremos que volver a colocarnos.

Una vez nos hemos acomodado y el bissho acepta nuestra presencia, que no sale despavorido vamos, es posible que con mucha suerte se quede incluso mas tiempo del habitual por la curiosidad, entonces nos dará tiempo a hacer varias tomas. Pero la mayoría de las veces nos dará tiempo a dos disparos, como mucho, como en este caso. Un factor que puede ayudar a ganar unos segundos, aunque parezca una bobada, es usar ropa que nos mimetice con el entorno. En verano llevar una camisa con tonos verdes, o en invierno con tonos marrones-tierra. Es posible que la visión de estos insectos no distinga detalles al nivel de la visión humana, llego a pensar que una camisa de cuadros verdes puede pasar por un denso follaje para estas criaturas.



recorte de sección central (650 X 650 px) de la fotografía original (3.008 X 2000 px), sin escalar editar ni retocar

Listos para disparar, no sin antes enfocar. No hay autofocus que valga en este tipo de fotografía con objetivo invertido, el proceso es totalmente manual; hasta el flash se debe calibrar en manual. Lo mejor y mas práctico, y costaría bastante explicar detalladamente porqué, es dejar el foco fijo y moverse alante y atrás, y estamos hablando de una cuestión de milímetros o fracciones de milímetro. Y cabe recordar que el fotógrafo está trabajando casi a ras de suelo con posturas incómodas y forzadas, podría considerarse deporte olímpico, mira, una buena idea de propuesta para Tokioss 2020. Conviene hacer estiramientos antes de ponerse en acción. Esto no es broma y lo digo por experiencia.

En esta foto téngase en cuenta que el ojo del bissho está fuera de foco por delante medio milímetro, un poco más y la foto va a la papelera. Luego se puede arreglar con un filtro de enfoque fino en post-proceso digital como en este caso, pero hasta un límite. Con suerte en esta foto el ojo ha conservado suficiente detalle, y tanto la antena como la trompa han salido en foco. Pero hubiera sido mejor enfocar selectivamente el ojo y convertirlo en único centro de interés perdiendo el foco en lo demás.

Otra complicación a la hora de enfocar, la posturita ya obliga bastante, es ver con claridad suficiente por el espejo de la cámara. Como digo antes hemos perdido los automatismos de la cámara, y no se puede diafragmar a aperturas grandes para ver algo por el visor y luego volver a cerrar el diafragma para disparar, el mismo hecho de girar con la mano el anillo de diafragmas es suficiente para perder el foco y tener que volver a ejecutar la operación. Truco: los objetivos Nikon llevan la leva del diafragma a la vista en la montura trasera, que podemos manipular al estar el objetivo invertido. Pero la postura complica la acción, y es posible que solo dispongamos de una mano para sujetar la cámara y dispararla. Es muy difícil, pero no imposible, con la práctica necesaria y la predisposición del objetivo enroscado en el anillo de inversión. Para que la leva del diafragma coincida con el ángulo que nos interese para poder accionarla con comodidad podemos ajustar o bien el enfoque, que en este caso hace girar la sección frontal del objetivo, o bien ajustando la rosca de la sección frontal del objetivo al anillo inversor, con cuidado de que no quede demasiado suelto.

Dicho todo esto, conviene aprovechar un día muy soleado que nos ilumine agusto el bisho, o no veremos ni torta por el visor si no hacemos alguna virguería como abriendo y cerrando la leva del diafragma. Hay dos soluciones que no he tenido todavía el gusto de probar y que no me parecen prácticas, que son un potente foco de apoyo de luz fija para enfocar antes de disparar y un visor ocular de aumento accesorio, mucho lío para tomas esporádicas. El foco fijo se puede cargar la iluminación natural de la toma. Y saber siempre que el bissho no va a esperar a que le montes un estudio alrededor, no sin antes recordar que no tenemos tomas de corriente a nuestra disposición en la naturaleza.

Otro problema a la hora de buscar el foco moviéndose para alante o para atrás es que con un objetivo fijo invertido este deberá posicionarse a una distancia fija del bissho de unos dos-tres centímetros. Y a veces la postura adoptada no nos permite pegar el ojo al visor ocular, con lo que tendremos que ver por el espejo a distancia de la cámara, no muy lejos claro, pero entonces perdemos la visión del marco completo de la foto y se nos complica la labor de encuadrar. La foto expuesta ha sido tomada como aquí se explica, con la cámara alejada del ojo del fotógrafo a unos pocos centímetros. No pude enmarcar convenientemente y al final se nota que el ojo del bissho no está centrado en el plano vertical, lo que hubiera sido deseable, y sí está centrado en el plano horizontal cuando me hubiera gustado más cerca de dos tercios en horizontal a la derecha. El resultado final es medianamente satisfactorio, pero mejorable.

datos EXIF de la foto

Make - NIKON CORPORATION Model - NIKON D70
Objetivo 28mm Series E invertido
ExposureTime - 1/320 seconds FNumber - 0.00 (edito: f/22)
ExposureProgram - Manual control
DateTimeOriginal - 2013:09:29 13:17:45
MeteringMode - Center weighted average
Flash - Flash fired, auto mode, return light not detected
UserComment - ©JUAN GASTON ALONSO
GainControl - None Contrast - Soft Saturation - Normal
Sharpness - Normal SubjectDistanceRange - Unknown
ISO Setting - 200 Image Quality - RAW
Focus Mode - MANUAL Flash Setting - NORMAL
Flash Mode - Built-in,M Lens type - Manual
Flash Used - On camera Light Type - SPEEDLIGHT

foto: Nikon D70 con 28mm Series E invertido y flash
nota: las cámaras Nikon D40, D50 y D70/s disponen de obturación semi-electrónica y permiten sincronizar el flash integrado de la cámara hasta 1/500s. Los flashes externos por cable en modo manual se pueden sincronizar a mayor velocidad todavía en estos modelos de cámara.

 

fotos y opinión por ©2013 Juan Gaston Alonso para masternautas.com