objetivos: Tokina AF ATX 80-200mm 1:2.8



Otro superviviente de la era analógica, supongo. Las últimas versiones de este rango focal en la página del fabricante hablan de un modelo supuestamente posterior al reseñado, el Tokina 80-200mm F2.8 AT-X PRO AF, hoy descatalogado también y con aparentemente el mismo esquema óptico. Supuestamente también, anterior a estos dos modelos con auto-focus habría una versión 80-200mm 1:2.8 de enfoque manual, con montura AI-S en modelos para Nikon. En cualquier caso los tres modelos citados pertenecen a la era analógica y se construían para cámaras réflex de 35mm. En esta reseña está probado con una cámara DX Nikon D200.


construcción

Pocos detalles separan a este modelo de una lente "profesional", etiqueta que parece no le han querido dar. Empezando por lo malo, dos defectos clamorosos a reseñar: el parasol "de serie" (ver foto arriba...) y la pestaña de bloqueo/desbloqueo del diafragma (ver foto abajo...)

 



La pestaña de bloqueo del diafragma es ¡de plástico!, y la de esta unidad reseñada no ha debido aguantar bien el uso, partiéndose de forma que se vuelve inutilizable. No se entiende mas que como un error garrafal de diseño, una pieza muy mal concebida dada su fabricación con plástico. Parece obvio que una pestaña de este tipo debiera ser metálica, o por lo menos mucho mas resistente. Su "no funcionamiento" no presenta mayor problema, pero es un detalle curioso viniendo de un fabricante de esta talla, reconocido por la buena construcción de sus productos.


Algo parecido ocurre con el parasol, el modelo BH-771. Plástico. La unidad concreta que se ve en las fotos cuenta con cuatro pestañas para su anclaje al frontal exterior del objetivo sobre la banda roja, y una de ellas se ha debido partir. Aún con tres de las cuatro pestañas se sujeta bien, pero vaya. ¿Costaría mucho haberlas hecho metálicas?, no creo que tanto. Y el resto del parasol es también plástico, con lo que no da demasiada confianza en materia de resistencia, en claro contraste con el resto del cuerpo del objetivo. Cuando se apoya este objetivo en plano (sobre su soporte para trípode) montado en la cámara con el parasol puesto, en una mesa por ejemplo, el frontal del parasol roza con la superficie plana de apoyo, y vuelve a dar impresión de poco resistente.

Para colmo, es aparatoso y hay que tener cuidado donde lo llevamos, si lo metemos en una bolsa con mas útiles, sobre todo si lo metemos invertido montado en el objetivo, no conviene que vaya mal apoyado por la fragilidad de las pestañas. Y hay más, no acaba de realizar su función y se cuelan con frecuencia luces parásitas. Mal apartado, que he resuelto en mi caso con un vulgar parasol genérico metálico con rosca de 77mm que funciona perfectamente en todos los sentidos, mucho mas propio (y muchísimo mas barato).

Ahora bien, el resto es bueno. El objetivo tiene una sólida construcción y da mucha seguridad una vez en las manos. El cuerpo de este Tokina es metálico diría que casi al 100%, si obviamos la incomprehensible y dichosa pestaña de bloqueo del diafragma, las gomas de los anillos de zoom y enfoque y la ventanita translúcida de distancias. Y sin olvidarnos la tapa frontal del objetivo de plástico también, en este caso perdonable y es que nadie saca fotos con la tapa del objetivo puesta, faltaría más. Por lo demás estamos ante una pequeña bestia de 1,25 kg de peso, mayormente de cristal y metal.

 

Mención sobre las gomas de este Tokina en los anillos de zoom y enfoque, parecen nuevas a pesar de los años, no dan síntomas de despegarse ni de haber tenido uso. Parece un punto común en todos los Tokina que he podido probar, no pasa lo mismo con marcas como Sigma o la misma Nikon. La rotulación está entera y ha aguantado bien los años, y el soporte de anclaje para trípode va perfecto; solo queda mencionar la suavidad del anillo de zoom, que gira con la presión de un dedo perfectamente sin saltos ni durezas, como la del anillo de enfoque. En conjunto sobre la construcción de este Tokina, quitando los detalles de plástico mencionados, rondando el 10.

funcionamiento y manejabilidad

Una vez montado en la cámara y notamos ese "kilo doscientos" en las manos nos vamos haciendo a la idea. El objetivo requiere o bien un trípode, o bien ir montado en una cámara de peso que pueda compensar el conjunto. Es manejable a pulso para fotógrafos acostumbrados a disparar equipos pesados, para otros la estabilidad será ciertamente un problema, la imagen bailará en el visor. La clave es disponer de un cuerpo con cierto peso para que el conjunto sea manejable, con la Nikon D200 este Tokina hace buena pareja aunque se vayan de largo por encima de los dos kilos, sumando cámara accesorios y objetivo. Recuerdo muy bien como me costaba mucho mas manejar una Nikon D80 con un 300mm 4.5 AI-S, sumando poco mas de 1,600kg con grip y dos baterías, dada la mayor diferencia de peso a favor del objetivo, un equipo que se iba hacia delante con el centro de gravedad mas alejado del fotógrafo.

El anclaje del objetivo al trípode es cómodo, y conveniente si vamos a hacer largas exposiciones o tirar fotos en condiciones de luz poco favorables o con diafragmas cerrados. Es un objetivo que permite trabajar en condiciones de luz normales con comodidad gracias a su generosa apertura, sobre todo para retratos "a pulso". No es un objetivo especialmente indicado para fotografía deportiva y acción sin embargo, porque el AF es relativamente lento, para pasar de 1,8 metros a infinito el anillo de foco gira unos 120º, y la tuerca de conexión del AF da unos once giros. La D200 tarda algo mas de un segundo en barrer la escala de distancias. Los hay peores también, pero el AF no es su fuerte.

El anclaje al trípode no es muy molesto si está mirando hacia abajo y estamos disparando a pulso, en cualquier caso se puede girar con comodidad para apartar la conexión a la zapata del agarre del fotógrafo. Con la misma mano con la que sujetamos el objetivo podemos, con un dedo, girar el zoom, tremendamente suave y fácil de accionar pasando de focales de 80mm a 200mm en unos 55º de giro. El anillo de zoom manual, de mucho menos uso, es igual de suave aunque la fricción del helicoide se deja notar un poco y el giro es bastante mayor (120º), es mas incómodo de accionar que el zoom. El mecanismo de zoom es interno y no varía la longitud del objetivo, en cambio el de enfoque hace girar el frontal y alarga el objetivo unos dos centímetros a la distancia mínima de foco, 1,8 metros.

 

una de las primeras tomas que le hice a este Tokina, probando la distancia mínima de enfoque y su apertura máxima

calidad de imagen

Este Tokina tiene muy buena calidad de imagen en general, dicho esto en una cámara DX, sin haberlo probado en una 35mm. Los puntos negativos son una tendencia a no filtrar reflejos, y otra algunas aberraciones cromáticas en zonas de alto contraste a plena apertura, esto nada nuevo. Pero lo de los reflejos es conveniente mencionarlo, y recordar que el parasol de serie no ofrece ninguna solución a las luces parásitas, muy aparatoso y de escasa utilidad. Lo he substituido en mi caso por un parasol genérico metálico que va perfecto, es dos centímetros menos largo que el original y 1,5cm mas corto de diámetro; y esto quiere decir que no se cuelan reflejos y que no viñetea nada de nada en DX, ni con un filtro UV accesorio. Así que el parasol original queda guardado en el cajón, de donde no sale "ni pagando". Simplemente decir que es totalmente inútil.


forzando la máquina a la distancia mínima de enfoque y apertura máxima

Las aberraciones cromáticas están bien controladas, el bokeh sin tintes es prueba de éllo, aunque a veces se ven fuertes bandas azules en los bordes contrastados con zonas de altas luces. En este apartado hay objetivos muchísimo peores, pero en esto vamos bordeando los límites de lo que se le puede exigir a una óptica profesional. De todas formas el bokeh no presenta desviaciones de color si no es en contraluces fuertes, lo normal en este caso, y dependiendo de las distancias de enfoque-desenfoque también.


©2015 Juan Gaston Alonso. Modelo: Silvia Julián Del Pozo
Tokina AF SD AT-X 80-200mm, 125mm f/3.5
©2015 Juan Gaston Alonso. Modelo: Silvia Julián Del Pozo
Tokina AF SD AT-X 80-200mm, 185mm f/2.8

En cuanto a la nitidez es un Tokina, y creo que ahí está todo dicho. Le da lo mismo la focal y la apertura, la óptica tiene una excelente resolución y la nitidez es muy buena, incluso a la apertura máxima. A la distancia mínima de 1,8 metros hasta los tres o cuatro metros hay una pequeña pérdida de nitidez debido a la suavidad de los bordes a f2.8, algo muy apreciado en fotografía de retrato. Curiosamente esto se repite en los demás teleobjetivos Tokina que haya probado, supongo que debido a similitudes entre esquemas ópticos de esta casa. En cualquier caso, el contraste es excelente en todas las situaciones, salvando las distancias cortas en que tampoco es malo, y si no dejamos que se nos cuelen luces parásitas, por supuesto.


Tokina AF SD AT-X 80-200mm, 200mm f/2.8
a la izquierda, detalles del parasol invertido en la frontal y la tapa de plástico puestos, dos detalles que contrastan con el cuerpo metálico de este zoom teleobjetivo Tokina 1:2.8
 

Forzando este Tokina con tubos de extensión podemos reducir mucho la distancia de enfoque, y mantener siempre bastante calidad y nitidez en las ampliaciones. Truco: al perder el foco a infinito y reducir las distancias exponencialmente con los tubos, podemos dejar el foco puesto en infinito, donde el objetivo tiene mas calidad de imagen, y enfocar con el zoom y acercando u alejando la cámara. De esta forma podemos obtener buenas no, excelentes fotografías a la máxima apertura de 1:2.8 incluso, si la ampliación no es demasiado fuerte y mientras no necesitemos mas profundidad de campo. Eso significa no necesitar trípode, dada la gran apertura, y poder manejarnos con soltura aguantando el peso del equipo, claro. Y si queremos profundidad de campo este Tokina no tiene problema en cerrar su diafragma a 1:32 para hacer macros increíbles con trípode.

conclusiones

El Tokina AF 80-200mm SD F2.8 AT-X es un excelente retratero, un objetivo cualificado para montarlo en cámaras profesionales y obtener buenas fotografías. El peso de este tele luminoso necesita una cámara capaz de contrapesar el conjunto y facilitar el agarre del fotógrafo, lo cual una vez resuelto permite fotos estables y por lo tanto nítidas y definidas a pesar de no contar con sistema de reducción de vibraciones. Los objetivos mas modernos de la era digital cuentan con todo tipo de ayudas para facilitar el trabajo del fotógrafo, pero estas ópticas antiguas tienen el descaro de seguir ofreciendo muy buenas prestaciones, y mecánicas mucho mas duraderas.

Y si una vez vistas las fotografías obtenidas el resultado final es lo que cuenta, la diferencia no es tanta. La comparativa de precios con ópticas profesionales de nuevo diseño acaban por inclinar la balanza a favor de estos "dinosaurios", que siguen dando servicio sin problemas, manteniendo sus prestaciones a pesar de años o décadas de uso. El punto negativo es que son difíciles de encontrar, pero si das con una unidad en buen estado, de cabeza y sin pensarlo, recomiendo no dejar pasar la oportunidad de llevártela a casa.

 

Tokina AF SD AT-X 80-200mm, 200mm f/2.8


AF Tokina SD 80-200mm 1:2.8 AT-X

especificaciones técnicas

Sistema de lentes: 17/11, para 35mm
Nº de aspas del diafragma 9, rectas
Aperturas a 80mm y 200mm: f/2.8
Apertura máxima: f/32
Distancia mínima de enfoque: 1,8 metros, aprox
Giro de enfoque frontal de 180cm a infinito: 120º aprox
Tamaño de rosca para filtros 77mm
Dimensiones min. (diámetro x largo) 65mm x 175mm
Dimensiones máx. (diámetro x largo) 82mm x 190mm
Parasol SH-771
Peso 1240 g. aprox.

Precio de 2ª mano: en buen estado 250€

fotos y textos por ©2015 Juan Gaston Alonso para masternautas.com. Modelo: Silvia Julián Del Pozo